ACEITES VEGETALES

Son aceites obtenidos a partir de frutos o semillas por primera presión en frío, por medios mecánicos y sin ningún tratamiento de refinado. De este modo se preservan los ácidos grasos esenciales y las vitaminas, de manera que pasan directamente de los frutos o semillas a tu piel. Algunos aceites son macerados ya que plantas como la caléndula o la zanahoria no pueden producir aceite al prensarlas.

El aceite de Almendras Dulces (Prunus amygdalus) es un gran protector de la piel. Posee cualidades calmantes para pieles frágiles, secas o irritadas. De rápida absorción, confiere luminosidad a las pieles apagadas, fatigadas o desvitalizadas. Los primeros que usaron el aceite de almendras dulces para formular una pomada fueron los asirios en los siglos XII a VII a.C.

El aceite de Argán tonifica y regenera la piel al restaurar su capa hidrolipídica protectora. Reparador y protector de la piel, rico en vitaminas y antioxidantes.  Conocido como aceite antiedad, es una verdadera perla del desierto que utilizan tradicionalmente las mujeres bereberes del noroeste de África para proteger y revitalizar la piel y el cabello.

El aceite de avellana es uno de los aceites que tiene mayores contenidos en ácidos grasos esenciales, particularmente omega 9, y también vitaminas A y E. Un aceite tónico y no graso de fácil absorción que confiere tonificación y efecto satinado en la piel. Se utiliza también para el cuidado de las pieles enrojecidas, frágiles o deshidratadas.

El aceite de caléndula es un macerado de las flores de la planta en un aceite vegetal neutro. Es el más suave de los macerados oleosos. Posee propiedades antiiflamatorias, antialérgicas y antipruriginosas Se utiliza especialmente para el cuidado de las pieles maltratadas, agrietadas y enrojecidas. La caléndula es ideal para el cuidado de la piel del bebé y las pieles sensibles para calmar escozores y picores.

El aceite de germen de trigo posee un alto nivel regenerador del tejido cutáneo y propiedades que suavizan y flexibilizan la piel. Es destacable por su alto aporte en vitamina E, por esta razón es un gran antioxidante y antienvejecimiento natural. También posee un alto contenido en vitaminas A, D y K y muy rico en ácidos grasos esenciales. Excelente en cremas regeneradoras, anti estrías y aceites íntimos.

El aceite de Jojoba es una cera líquida obtenida a partir de las semillas del arbusto Jojoba originario de América del sur. Equilibra la acidez de la piel y mejora el aspecto de las pieles grasas y mixtas. Penetra muy fácilmente y aporta un efecto satinado. La jojoba es un producto derivado de la tradición inca. Los pueblos de América Central y del Sur lo utilizaban desde la antigüedad para cuidar su piel de la exposición al sol. Proporciona flexibilidad y elasticidad a la piel sin engrasarla.

El aceite de Macadamia es un aceite no graso y muy suave para la piel. Su alto contenido en ácido palmitoleico protege a los lípidos celulares de la oxidación por lo que le otorga al aceite interesantes propiedades anti-edad. Es un producto fino que penetra en la piel con facilidad dándole brillo, suavidad y una textura sedosa. Devuelve elasticidad y tonicidad a la piel desvitalizada.

El aceite de rosa mosqueta promueve la síntesis del colágeno y participa, así, en la prevención de estrías y arrugas. Proporciona a la epidermis los elementos necesarios para su flexibilidad y su elasticidad, previniendo de ese modo su envejecimiento prematuro. Favorece la regeneración cutánea, por esta razón este aceite es conocido desde la antigüedad por su efecto lifting y antiedad. Ya era utilizado por los pueblos originarios de la Patagonia, entre ellos los Mapuche, para la “cicatrización de las heridas” y la “lozanía del rostro”.

El aceite de sésamo contiene ácidos grasos esenciales y es un excelente producto hidratante y nutritivo.  Posee propiedades antioxidantes gracias a su riqueza en vitamina E. Beneficioso como regenerador de la piel y activador de la circulación. En la medicina Ayurvédica se utiliza con fines medicinales como base de los aceites medicados herbales.

El aceite macerado de zanahoria es una fuente muy importante de pro-vitamina A (beta caroteno) por lo que se le considera un gran antioxidante indispensable para paliar y prevenir las arrugas y también en todo preparado para el bronceado y los cuidados después de la exposición al sol.

El aceite vegetal de pepita de uva posee propiedades regeneradoras que hidratan y devuelven la elasticidad a la piel. Es un potente antioxidante y posee una gran capacidad de regulación del equilibrio natural de la piel, por esta razón posee propiedades beneficiosas tanto en pieles grasas como secas. Ideal en cremas antiedad. Cabe destacar su contenido en vitamina E, vitamina K, y acidos grasos omega 6.